Han sido semanas difíciles para los ídolos deportivos pero más aún para algunos dirigentes, sin embargo, lo debe ser aún más para los padres que tratan de enseñarle a sus hijos lo que está bien y lo que está mal.

En México aún sigue en los tinteros el tema del ahora ex capitán de la Selección Mexicana de Futbol, Rafael Márquez, por nexos con el narco, un tema que por muchos años la Federación Mexicana de Futbol e incluso los medios deportivos, han tratado de evadir.

Directivos de los que se sospechan cosas turbias, ligas con gobiernos corruptos, equipos que entrenan en casas de narcotraficantes, todos, temas que han sido tratados siempre como algo de lo que no se debe hablar en el futbol mexicano.

Del otro lado, quizá un padre quiera que su hijo sea como Conor McGregor, una estrella de las artes marciales, pero después de escuchar la manera en la que se expresa de rivales, mujeres y todo quien se cruza con él, difícilmente alguien con tres dedos de frente permitiría que su benjamín tuviera un poster de él en su cuarto.

Así ocurre también en la NFL, Ezequiel Elliot, corredor que entraría a su segundo año en la liga con los Dallas Cowboys, ha sido suspendido pos seis partidos por alegatos de violencia doméstica.

La cosa va así:

Hace un año, la fiscalía de Ohio, desestimó una acusación de la ex novia del jugador, Tiffany Johnson por considerar que su alegato de asalto no   eran consistentes, sin embargo la NFL ha decidido tomar la justicia en sus manos y ahora a muchos no les pareció.

Desde el infame caso del corredor de Baltimore, Ray Rice, en el que un video le mostraba golpear y arrastrar a su ex pareja en un elevador, la liga decidió endurecer los códigos de conducta personal y Elliot es el golpe en la mesa adecuado.

En su momento a Rice se le dio una suspensión de dos partidos, pues era lo máximo que la Liga contemplaba para casos como éste, pero tras hacer el ridículo ante la gente, decidió ampliar la sanción a seis juegos.

El problema aquí es que prensa y afición se han volcado contra la NFL al considerar excesivo el castigo, algo normal, pues todos quieren ver a la estrella en el campo, incluso, los apostadores en Las Vegas derrumbaron los momios para Dallas en pocas horas.

Los intereses indican que Elliot debe jugar, pero el sentido común, ese que habla de que los deportistas deben ser un ejemplo para los jóvenes y los niños, le exige un comportamiento, por lo menos, adecuado…(JAVIER  BRAVO  PADILLA).